Gas radón, una realidad invisible

1· ¿Qué es el gas radón?

El gas radón (²²²Rn) es un elemento químico radiactivo de origen natural. Perteneciente al grupo de los gases nobles, es incoloro, inodoro e insípido, lo que lo hace imperceptible para los sentidos humanos. Al ser significativamente más denso que el aire, tiende a acumularse en las zonas bajas de las edificaciones, convirtiéndose en un factor crítico para la salud ambiental.

Origen y dinámica de infiltración 

El radón se genera a partir de la cadena de desintegración del uranio (238U), presente de forma ubicua en la corteza terrestre. Este gas migra desde el subsuelo hacia el interior de las viviendas a través de la porosidad de los materiales y discontinuidades estructurales.

Aunque el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) delimita las zonas de mayor riesgo en España mediante su cartografía oficial, es fundamental entender que el radón puede manifestarse en cualquier ubicación geográfica. Su presencia no depende solo de la geología local, sino también de:

  • Factores antropogénicos: Movimientos de tierras, minería o el uso de cascotes y escombros en el solado.
  • Materiales de construcción: Ciertos áridos y componentes pétreos pueden ser emisores radiactivos. Se estima que, mientras el suelo aporta el 80 % de la concentración, los materiales de construcción pueden representar el 20 % restante.

Niveles de referencia: de la normativa a la biohabitabilidad

La gestión del riesgo varía según el estándar aplicado. En BioWellness, trabajamos para alinear los edificios con los criterios de salud más exigentes:

ORGANISMO Estándar Nivel de Referencia (Bq/m³) Observaciones
CTE (España) RD 1029/2022  300 Bq/m³ Límite legal obligatorio en España
Org. Mundial de la Salud (OMS ) 100 Bq/m³ Recomendación basada en estudios epidemiológicos.
Biohabitabilidad 50 Bq/m³ Nivel óptimo recomendado para zonas de descanso.

Diagnóstico y protocolo de medición

El radón es altamente fluctuante; sus niveles varían según la meteorología, la estación (siendo más críticos en invierno) y el uso de la vivienda. Por ello, el diagnóstico profesional es indispensable:

1. Validación técnica: Los medidores domésticos carecen a menudo de la calibración necesaria, los laboratorios acreditados proporcionan kits de detección para periodos cortos (cribado) y largos (3 meses) para obtener una media anual fiable.

2. Vías de entrada: los pasamuros de tuberías, tubos de cableado, arquetas y sumideros sin sifón pueden ser «autopistas» de radón.


Estrategias de mitigación y control

Corentium Gas Radón
Si los niveles superan los umbrales de seguridad, es necesario aplicar protocolos de intervención gradual:


  • Ventilación dirigida: El radón se acumula especialmente durante la noche. Una ventilación cruzada estratégica a primera hora es la primera barrera de defensa.
 (En la Zona I puede ser una medida suficiente).
  • Sellado de focos: Obturación técnica de grietas, juntas y pasos de instalaciones.

  • Barreras físicas: Instalación de láminas anti-radón certificadas sobre la solera.

  • Sistemas de succión (arquetas de despresurización): En casos severos, se instalan extractores que succionan el gas del terreno antes de que penetre en el edificio, expulsándolo de forma segura al exterior.


Recomendaciones de biohabitabilidad

Pequeños hábitos pueden marcar una diferencia significativa en la carga tóxica de tu hogar:


  • Gestión de sanitarios: Mantener las tapas de los inodoros bajadas y los tapones de lavabos y duchas colocados evita la entrada de gases del alcantarillado y radón.

  • Extracción activa: En baños sin ventana, es necesario instalar ventiladores eléctricos para evacuar compuestos volátiles y humedad, previniendo así la proliferación de hongos.

    Nota al pie: Entendiendo los Becquerelios ()

    ¿Qué es un Becquerelio? El Becquerelio () es la unidad del Sistema Internacional utilizada para medir la radiactividad. Un becquerelio corresponde a la desintegración de un núcleo atómico por segundo. Cuando medimos el radón en un hogar, utilizamos la unidad (becquerelios por metro cúbico), que indica la concentración de gas radiactivo presente en cada metro cúbico de aire interior. Valores más altos indican un mayor número de desintegraciones radiactivas, lo que aumenta el riesgo potencial a largo plazo para la salud respiratoria.

    Mapa de zonas: El riesgo de radón en Andalucía se concentra geológicamente en las áreas montañosas del norte y oriente, donde el subsuelo granítico favorece su emisión. En Granada, destacan numerosas áreas de Zona II en Sierra Nevada, La Alpujarra y el Marquesado. El norte de Sevilla y Córdoba (Sierra Morena) presentan una franja continua de riesgo significativo. En Jaén, el peligro se localiza principalmente en la Sierra de Andújar y Despeñaperros, mientras que en Almería afecta a zonas de los Filabres. Por último, Málaga registra niveles medios (Zona I) en áreas como la Axarquía, norte de Marbella y Estepona y Málaga capital.